lunes, 31 de marzo de 2025

ELLAS, LAS MUJERES DE MALVINAS

 

ELLAS 

(Letra y música: Evelina Sanzo / Flor Croci)

¿CÓMO ES VIVIR EN EL OLVIDO?
PREGUNTALE A LAS MUJERES
INVISIBLES DE LA GUERRA?

¿CÓMO ES LA MUERTE CON EL FRÍO?
LA PALABRA CONGELADA
SIN MEMORIA NI CUMPLIDOS

QUE REVIVAN LAS MUJERES 
QUE LA HISTORIA HA OCULTADO
QUE SE SALGAN DEL COSTADO 
Y QUE SE TOMEN DE LAS MANOS

MUJERES INVISIBLES
LOS LIBROS NO LAS NOMBRAN
LA LUCHA HOY LAS REDIME
EN LAS VOCES QUE LAS HONRAN

ELLAS TAMBIEN TUVIERON
SANGRE EN LAS MANOS PERO
LAS ENFERMERAS FUERON
LAS SILENCIADAS DE DIOS

LOS HOMBRES HUECOS QUIENES SON
NO LAS NOMBRARON PERO
LAS VETERANAS FUERON
VISIBLES A LA LUZ DEL SOL

Desde la EP N° 4 esperamos que esta nota te resulte de interés

MUJERES EN LA GUERRA



A más de 40 años del conflicto, se recupera las historias de María Liliana Colino y Silvia Barrera, Veteranas de Guerra, para entender el rol femenino durante el conflicto del Atlántico sur.

No portaron armas, pero dieron batalla
Cuarenta años atrás, no dudaron en colaborar en defensa de la soberanía argentina sobre Malvinas y se convirtieron en guerreras, en un tiempo en el que las mujeres no integraban las filas de los cuerpos comando de las Fuerzas Armadas. Allí debieron combatir contra el clima, la tensión bélica y un enemigo invisible que, aún hoy, causa estragos: los estereotipos de género.
Este grupo de mujeres colaboró en diferentes áreas, desde la logística que implicaba el conflicto hasta arriesgadas maniobras de rescate de soldados heridos, y en esta ocasión, DEF entrevistó a dos de ellas para conocer más sobre las tareas y las misiones que cumplieron en 1982.

EL DESTINO ASÍ LO QUISO

En 1982, María Liliana Colino tenía 25 años y era enfermera jefa de Terapia Intensiva del Hospital Aeronáutico Central. Liliana tiene una historia particular: antes de Malvinas, ella ya se había recibido de veterinaria y enfermera. Decidida a cumplir sus sueños y con conocimientos que la respaldaban, un día tomó el colectivo con destino a las oficinas de Parques Nacionales para unirse como guardaparque; sin embargo, fue en un tiempo equivocado. Ese día, a pesar de sus condiciones, le dijeron que no incorporaban mujeres y, con más impotencia que desilusión, volvió a tomar el 132, de regreso a su casa, sin saber que el destino le depararía una oportunidad. Desde arriba del colectivo, pudo notar un afiche de la Fuerza Aérea Argentina que invitaba a las enfermeras a incorporarse a sus filas, y así lo hizo.

Colino y Barrera integraron el grupo de mujeres que colaboró en diferentes áreas, desde la logística que implicaba el conflicto hasta arriesgadas maniobras de rescate de soldados heridos. (Archivo DEF)
Colino y Barrera integraron el grupo de mujeres que colaboró en diferentes áreas, desde la logística que implicaba el conflicto hasta arriesgadas maniobras de rescate de soldados heridos. (Archivo DEF)

En mayo de 1982, mientras recrudecían los combates, Liliana formó parte del grupo de enfermeras militares trasladadas a Comodoro Rivadavia, ciudad donde se había instalado el hospital reubicable.

“Si había guerra, era lógico que me convocaran porque yo era enfermera militar. Te sentías útil yendo, y eso ya es importante. Era el momento de reivindicar algo que sabíamos que era nuestro; eso me dio muchísimo orgullo”, cuenta Liliana, al tiempo que subraya que, desde los tiempos de la escuela primaria, ella creció sabiendo que “las Malvinas son argentinas”.

EN LAS ISLAS ARGENTINAS

El 21 de mayo de 1982 no fue un día más, ni en la vida de Liliana ni en la de los argentinos que se encontraban en Malvinas, después de que se produjera el desembarco británico en las islas: “Fue cuando realmente empezó la guerra. Había muchos heridos en el hospital de Puerto Argentino y pidieron una evacuación aeromédica porque estaban saturados”. Sin embargo, en primera instancia, Liliana no se encontraba en la tripulación que realizaría esa maniobra.

“Esa madrugada, el capitán Smith me preguntó si lo podía acompañar porque iban a traer muchos pacientes. Durante el tiempo que estuvimos en Malvinas, se sucedieron cosas, como el hecho de las alertas rojas en la pista de aterrizaje y el momento en el que tuvimos que despegar de urgencia, nos persiguieron tres Sea Harrier y debimos cambiar el itinerario para llegar a Comodoro. Felizmente, logramos concretar la evacuación”, relata sobre aquella jornada que la llevó a convertirse en la única mujer de las Fuerzas Armadas que pisó las Malvinas en la guerra. Sobre aquel momento, agrega: “Sentí un orgullo total. Haber pisado las islas en el momento en el que eran argentinas es algo que no se compara con nada”.

"Durante el tiempo que estuvimos en Malvinas, se sucedieron cosas, como el hecho de las alertas rojas en la pista de aterrizaje y el momento en el que tuvimos que despegar de urgencia, nos persiguieron tres Sea Harrier y debimos cambiar el itinerario para llegar a Comodoro", cuenta Colino. (Archivo DEF)
"Durante el tiempo que estuvimos en Malvinas, se sucedieron cosas, como el hecho de las alertas rojas en la pista de aterrizaje y el momento en el que tuvimos que despegar de urgencia, nos persiguieron tres Sea Harrier y debimos cambiar el itinerario para llegar a Comodoro", cuenta Colino. (Archivo DEF)

Al regresar, con el tiempo, aparecieron los reconocimientos. El primero llegó de manos de la Fuerza Aérea Argentina, en 1985. Años más tarde, vinieron los del Congreso de la Nación y el Ministerio de Defensa. Un detalle: sus padres jamás supieron que había estado en Malvinas hasta que llegó la primera distinción. “Ellos fueron al acto y ahí lo mencionaron. ‘¿Vos estuviste en Malvinas?, ¡¿cómo no dijiste nada?!’... pero yo no dije nada porque estaba en tantas cosas que no se me ocurrió que era importante decirles”.

Liliana aclara que en ningún momento tuvo problemas para contar algo, y sostiene: “Nadie me prohibió hablar de Malvinas, de las cosas que vimos, ni de lo que hicimos. Si alguna vez no hablé, fue porque no se dio la oportunidad, porque no me preguntaron”.

Al expresar lo que siente por las islas y aquel momento, concluye, emocionada: “Para mí, las Malvinas son una asignatura pendiente. Dios quiera que en algún momento pueda volver a verlas argentinas, es mi mayor anhelo. Si me vuelven a convocar, regresaría sin dudarlo, aunque sea una viejita y sirva para poco”.

VOLUNTARIAMENTE A LA GUERRA

Otro testimonio clave para comprender el papel de las mujeres en Malvinas es el de la instrumentadora quirúrgica Silvia Barrera, quien con 23 años se ofreció de forma voluntaria, junto a otras cinco colegas, para ir a Malvinas. Ella trabajaba en el Hospital Militar del Ejército como civil, por lo que había perdido las esperanzas de colaborar en la guerra. Pero un día eso cambió: “Después del 2 de mayo, tuvieron lugar los bombardeos, empezaron a llegar los heridos y convocaron a instrumentadoras quirúrgicas porque, si no, se retrasaban las cirugías. Tuvimos la oportunidad de ofrecernos y partimos rumbo a Puerto Argentino”.

“Después del 2 de mayo, tuvieron lugar los bombardeos, empezaron a llegar los heridos y convocaron a instrumentadoras quirúrgicas porque, si no, se retrasaban las cirugías”, dice Barrera. (Gentileza Liliana Colino)
“Después del 2 de mayo, tuvieron lugar los bombardeos, empezaron a llegar los heridos y convocaron a instrumentadoras quirúrgicas porque, si no, se retrasaban las cirugías”, dice Barrera. (Gentileza Liliana Colino)

Silvia relata que, pese a todos los prejuicios, sus padres las apoyaron completamente en la decisión que habían tomado. Sin embargo, su novio no tuvo la misma reacción. “Me tuve que pelear con él porque no aceptaba que me fuera. Además, tuve que pensar en un montón de cosas antes de salir, como cortarme el pelo porque no sabíamos adónde íbamos a ir o si allí teníamos comodidades, ni los insumos propios del cuidado de la mujer. Cuando llegamos a Río Gallegos, no nos esperaba nadie y tuvimos que demostrar que íbamos a Puerto Argentino”, cuenta Silvia sobre aquellas primeras horas.

ASPEREZAS

Aquellas jornadas fueron desafiantes para este grupo de mujeres. Su presencia había sido requerida, pero nadie imaginaba que el personal que el Hospital Militar estaba enviando era femenino. Cuando confirmaron que estaban ahí para colaborar en la atención de los heridos, las subieron al rompehielos “Almirante Irízar”: “El jefe de cubierta empezó a decir que nos iban a bombardear porque las mujeres a bordo traen mala suerte. Hoy, con el pasar de los años, nos reímos de aquel momento. Lo cierto es que, a lo largo de los días, esas asperezas se fueron limando. Como digo yo, nos conocieron y, luego, pasaron a sobreprotegernos como si fuéramos sus hermanas”.

La orden inicial era que debían bajar en las islas, pero no pudieron hacerlo porque nadie les había otorgado un grado militar. Además, como describe Silvia, estaban teniendo lugar los combates alrededor de Puerto Argentino y, por cuestiones de seguridad, era mejor que permanecieran a bordo. “En todo momento, nos apoyamos unas a las otras y continuamos trabajando siempre en el buque”, confiesa.

MOMENTOS DECISIVOS

La llegada de la primera tanda de heridos marcó un antes y un después en la vida de estas profesionales: “Fue muy fuerte lo que vino después de nuestro primer bombardeo. Cuando lo vimos, no tuvimos noción de lo que estaba ocurriendo. Al día siguiente, tomamos conciencia de que las luces y bengalas que habíamos observado de noche provocaron los heridos que nos llegaban”.

La instrumentadora quirúrgica Silvia Barrera, tenía 23 años cuando se ofreció de forma voluntaria, junto a otras cinco colegas, para ir a Malvinas. (Gentileza Silvia Barrera)
La instrumentadora quirúrgica Silvia Barrera, tenía 23 años cuando se ofreció de forma voluntaria, junto a otras cinco colegas, para ir a Malvinas. (Gentileza Silvia Barrera)

El 14 de junio también fue otro día doloroso. Veníamos de los ruidos de helicópteros y de aviones, y esa mañana hubo un silencio que nos dolió a todos, porque habíamos salido de Buenos Aires pensando que estábamos peleando y, a los cuatro días de haber llegado, se produjo el cese del fuego. Desde el barco, vimos a los británicos hacer que nuestros soldados dejaran sus cascos y armas. También vimos que a una tanda la dejaban en ropa interior y a la intemperie; sentíamos impotencia al ver eso porque no podíamos hacer nada”, recuerda Silvia.

Pocos días después, el Irízar dejó el teatro de operaciones con rumbo a Comodoro Rivadavia, y allí evacuaron a los heridos y al personal que los había cuidado: “Nos dieron los teléfonos de sus familias para que nos comunicáramos con ellos sobre la situación. Uno no está preparado para llamar a una familia desconocida con el fin de informarle que sus hijos tienen determinada herida o si deben viajar para verlos”.

Luego, regresaron a Buenos Aires. Allí, al igual que sus colegas, firmaron un documento de confidencialidad: “No íbamos a contar nada de lo que habíamos vivido. Pero tuvimos la suerte de regresar al hospital y de que nuestro puesto nos estuviera esperando. A los soldados les costó porque llegaron y no tenían trabajo, tampoco los tomaban pensando en que tenían estrés postraumático”.

“NO ME EQUIVOQUÉ”

El Ejército Argentino fue el primero en distinguir a este grupo de mujeres. “Siempre fue un reconocimiento acompañado de un ninguneo. En el Ejército, somos las únicas seis mujeres que fuimos. La Fuerza Aérea tiene una sola. También participaron las chicas de la Marina Mercante. Fuimos pioneras”, explica, no sin antes reflexionar sobre ello: “A pesar de que la historia siempre va atrasada con respecto a los acontecimientos, que el primer despliegue importante de la sanidad militar haya sido en Malvinas y que hayamos sido parte, es muy importante para nosotras”.

Al rememorar las cuatro décadas que pasaron desde la guerra, Silvia es contundente: “Haber pertenecido a esa gesta es una de las cosas más importantes que me pasó, junto al nacimiento de mis hijos. Cuatro décadas después, sigo pensando que no me equivoqué. A veces, los reconocimientos tardan, pero haber formado parte de la historia argentina es muy importante.

Fuente:https://www.infobae.com/def/2022/03/05/mujeres-y-guerreras-en-malvinas-que-misiones-tuvieron-durante-el-conflicto-del-atlantico-sur/

PARA LA GUERRA NADA, MARTA GÓMEZ - CANCIÓN COMPLETA 








viernes, 28 de marzo de 2025

Calendario Escolar: 2 de abril. Día del Veterano de los caídos en la Guerra de Malvinas

 Hoy es un día de homenaje al valor de los jóvenes que acudieron a la defensa de nuestra Patria.
Hablar de Malvinas en la escuela implica rememorar, a través de documentos fuentes disponibles para investigar, un hecho trágico de nuestro pasado reciente que aún permanece como una herida abierta: LA GUERRA  DE MALVINAS ocurrida en 1982, durante la dictadura cívico militar.
Compartimos recursos para abordar y profundizar nuestra MEMORIA colectiva, nuestra SOBERANÍA: pilares fundadores para formar ciudadanos comprometidos con la vigencia de los Derechos Humanos



El 2 de abril de 1982, la dictadura cívico-militar inició el desembarco de tropas en las islas Malvinas, usurpadas por Inglaterra desde 1833. Con esta acción de afirmación de la soberanía nacional, apoyada por un importante sector de la población, la dictadura intentaba ocultar la gravísima situación social, política y económica a la que había conducido su gobierno. El conflicto armado concluyó el 14 de junio de 1982 con la rendición de la Argentina y provocó la muerte de 649 soldados argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños. Se considera que la derrota militar aceleró el fin de la dictadura.
Desde 1833 hasta el presente, Argentina nunca abandonó el reclamo de soberanía sobre las Islas. Como símbolo de la fraternidad suramericana y de la memoria, la soberanía y la democracia, Malvinas es un tema de prioridad de la educación, en tanto permite formar ciudadanos argentinos comprometidos con el destino del contingente y con la vigencia de los derechos humanos.
El 22 de noviembre del 2000 el gobierno nacional estableció el 2 de abril como el día del Veterano y de los Caídos en la guerra de Malvinas

 ¿Qué pasó el 2 de Abril? Hace clik 👉  Maestras 1º y 2º ciclo


Viajamos con Zamba a la región más austral de nuestro país para vivir aventuras extraordinarias en la historia de los intentos por recuperar la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas.



Viajamos junto a Zamba y Sapucai al Museo Malvinas donde vivimos una asombrosa aventura y nos preguntamos ¿Por qué las Islas Malvinas son argentinas?


La guerra de Malvinas (1982) es uno de los aspectos más controversiales del pasado reciente argentino. Este texto propone el análisis de la correspondencia escrita por los combatientes en las islas como una forma de aproximarse a la experiencia de la guerra, en particular en torno a ideas de pertenencia basadas en la noción de patria. Analiza cómo la guerra puso en crisis estos valores, y propone a las cartas como un medio idóneo para aproximarse a estas cuestiones por estar menos “contaminados” por las sucesivas memorias sobre la guerra.



miércoles, 26 de marzo de 2025

2 de abril: Día del Veterano y de los Caídos en la guerra de Malvinas

Recordar esta fecha en la escuela tiene distintos objetivos: honrar a los soldados muertos en esa guerra, conocer los hechos históricos relacionados con Malvinas, informar sobre la situación actual de las islas y sobre los reclamos argentinos.

El 2 de abril de 1982, la dictadura cívico-militar inició el desembarco de tropas en las islas Malvinas, usurpadas por Inglaterra desde 1833. Con esta acción de afirmación de la soberanía nacional, apoyada por un importante sector de la población, la dictadura intentaba ocultar la gravísima situación social, política y económica a la que había conducido su gobierno.

El conflicto armado concluyó el 14 de junio de 1982 con la rendición de la Argentina y provocó la muerte de 649 soldados argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños. Se considera que la derrota militar aceleró el fin de la dictadura.
El 22 de noviembre de 2000 el gobierno nacional estableció el 2 de Abril como el Día del Veterano y de los Caídos en la guerra de Malvinas
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https://www.argentina.gob.ar/educacion/efemerides/2-abril-malvinas




La asombrosa excursión de Zamba en las Islas Malvinas | Videos | Pakapaka

-Viajamos con Zamba a la región más austral de nuestro país para vivir aventuras extraordinarias en la historia de los intentos por recuperar la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas
Zamba en Las Islas Malvinas. YouTube

-Viajamos junto a Zamba y Sapucai al Museo Malvinas donde vivimos una asombrosa aventura y nos preguntamos ¿Por qué las Islas Malvinas son argentinas?
Zamba y Sapucai en Las Islas Malvinas. You Tube 




http://www.mendoza.edu.ar/2-de-abril-qdia-del-veterano-y-de-los-caidos-en-la-guerra-de-malvinasq/





https://ar-ar.facebook.com/EFEMERIDES.ARG/photos/a.124796177572986/1379055048813753/?type=3&theater

viernes, 14 de marzo de 2025

24 DE MARZO, DÍA DE LA MEMORIA POR LA VERDAD Y LA JUSTICIA

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24 de marzo
https://www.argentina.gob.ar/educacion/efemerides/24-marzo-memoria

El Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia es el día en el que se conmemora en Argentina a las víctimas de la última dictadura militar, autodenominada «Proceso de Reorganización Nacional», que usurpó el gobierno del Estado nacional argentino entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983.
El objetivo es construir colectivamente una jornada de reflexión y análisis crítico de la historia reciente. Se propone como un día para que los niños y los jóvenes, junto con los directivos, docentes y todos los integrantes de la comunidad educativa y local comprendan los alcances de las graves consecuencias económicas, sociales y políticas de la última dictadura militar y se comprometan activamente en la defensa de la vigencia de los derechos y las garantías establecidos por la Constitución Nacional, y del régimen político democrático.
La fecha fue establecida en el año 2002 por Ley de la Nación N° 25.633, cuyo artículo 1º establece: “Institúyase el 24 de marzo como Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia en conmemoración de quienes resultaron víctimas del proceso iniciado en esa fecha del año 1976.
"La Memoria", por León Gieco

Los viejos amores que no están
La ilusión de los que perdieron
Todas las promesas que se van
Y los que en cualquier guerra se calleron
Todo está guardado en la memoria sueños de la vida y de la historia
El engaño y la complicidad
De los genocidas que están sueltos
El indulto y el punto final
A las bestias de aquel infierno
Todo está guardado en la memoria sueño de la vida y de la historia
La memoria despierta para herir a los cuervos dormidos que no la dejan vivir
Libre como el viento
Los desaparecidos que se buscan
Con el color de sus nacimientos
El hambre y la abundancia que se juntan
El maltrato con su cruel recuerdo
Todo está guardado en la memoria
Espina de la vida y de la historia
Dos mil comerían por un año
Con lo que cuesta un minuto militar
Cuantos






Raúl Alberto Antonio Gieco nació el 20 de noviembre de 1951 en una chacra del norte de Santa Fe. Su familia se muda a Cañada Rosquín, un pueblo cercano, y allí comienza a trabajar a los 8 años. La primera guitarra la compró León con su propio sueldo, en 1959. Comenzó entonces a presentarse en los actos del colegio y en un grupo de folklore, Los Nocheros. Paralelamente, también se integra a Los Moscos, una banda de rock, con la que poco a poco logran cierta popularidad en los pueblos cercanos. Hacían covers de Los Beatles, de los Rolling Stones y del Spencer Davis Group. Finalmente, en 1965, ganan un concurso para presentarse en Canal 5 de Rosario. Llegar a presentarse con un grupo en esa ciudad era más de lo que había esperado.
En el verano de 1969 viajó por primera vez a Buenos Aires, con su guitarra al hombro y casi sin dinero. Poco a poco comienza a relacionarse con el mundo rockero

"Como la cigarra", por Leon Gieco

"Como la cigarra" 

Tantas veces me mataron, tantas veces me morí
Sin embargo estoy aquí resucitando
Gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal
Porque me mató tan mal y seguí cantando
Cantando al sol como la cigarra
Después de un año bajo la tierra
Igual que sobreviviente
Que vuelve de la guerra
Tantas veces me borraron, tantas desaparecí
A mi propio entierro fui solo y llorando
Hice un nudo en el pañuelo pero me olvidé después
Que no era la única vez y seguí

María Elena Walsh

María Elena Walsh nació el 1 de febrero de 1930 en Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires.
Hija de Enrique Walsh, de ascendencia inglesa e irlandesa, y de Lucía Monsalvo, de ascendencia criolla y andaluza. Formaban una familia de cuatro varones, mayores, hijos del primer matrimonio de su padre, y una hermana, cinco años mayor que María Elena.
Como todo niño de clase media en esa década, Walsh se formó entre dos ámbitos opuestos: por un lado, los rigores de una escuela cada vez más autoritaria, y, por otro, una gran libertad en su hogar, con vacaciones muy felices, sumada a la maravilla de los primeros medios de comunicación masivos, que incorporaban lo mejor de la cultura popular. Infinitas audiciones de tango o jazz, programas cómicos como los de la gran Niní Marshall (a quien María Elena llamaría muchos años más tarde “nuestra Cervanta”) se escuchaban devotamente al pie de una radio en forma de catedral. Eran también los años del comienzo del cine sonoro y de los “musicales”, la gran novedad: Fred Astaire/Ginger Rogers, Bing Crosby, Nelson Eddy y Shirley Temple, actores, bailarines y cantantes que fueron los primeros ídolos de María Elena. “Y se me iban los ojos tras de la farándula”, recordaría Walsh, citando a Luis Cernuda.

24 DE MARZO, DÍA DE LA MEMORIA POR LA VERDAD Y LA JUSTICIA

 

 El 24 de marzo de 1976 hubo un golpe de Estado que sumergió a nuestro país en la más absoluta oscuridad, intolerancia y horror. La junta militar compuesta por las tres Fuerzas  Armadas, depuso al gobierno democrático de María Estela Martínez de Perón. Esta apropiación del gobierno tuvo el apoyo y la complicidad de civiles que confiaban en que los militares “nos devolverían la paz” perdida en ese momento de caos y violencia que vivía nuestro país.

 Mucho tuvo que pasar para que el gobierno militar fuera perdiendo el apoyo tanto interno como externo,  en el año 1983 se convocó a elecciones y la democracia volvió a nuestro país para no irse jamás. Por ello es importante tener memoria, no olvidar, para que NUNCA MÁS nos vuelva a pasar.



La historia del pañuelo


 Según han contado las madres de plaza de Mayo en varias oportunidades, el uso del pañuelo blanco fue una forma de identificarse en una multitudinaria peregrinación a Luján y una manifestación de derechos humanos.

 En ese entonces, quisieron identificarse de la gran cantidad de gente que iría a la marcha, entonces como algunas mujeres estaban con sus nietos, bebés de los hijos secuestrados, una de las madres propuso usar los pañales de tela de los nenes a modo de pañuelo. Las que no tenían nietos también utilizaron pañuelos blancos hechos a partir de los pañales.

 Esa fue la forma más profunda y directa que tuvieron las Madres para pedir por la aparición de sus hijos. Las mujeres del pañuelo blanco fueron capaces de pedir por ellos frente a un millón de personas delante de la Basílica de Luján, entre rezos y lágrimas. Ese pañuelo que alguna vez habían usado sus hijos, a partir de ese día sirvió para pedir y gritar por ellos. En esa marcha nació un símbolo imposible de ignorar y dio comienzo a una historia que hoy continúa. (www.SaltoCiudad.com.ar)

http://www.saltociudad.com/nota.asp?id=7933&t=


Literatura infantil y censura en la dictadura



Durante la dictadura cívico militar que se instaló en nuestro país a partir de 1976el silencio y la censura ocuparon los estantes de las Bibliotecas. Bajo orden estricta del gobierno de facto, cientos de libros fueron prohibidos, secuestrados y retirados de circulación.

Estos son algunos de los cuentos infantiles prohibidos


"El hombrecito verde y su pájaro" de Laura Devetach


 


"El pueblo que no quería ser gris" de Beatriz Doumerc y Ayax Barnes





"Un elefante ocupa mucho espacio" 

de 

Elsa Bornemann






"La planta de Bartolo" de Laura Devetach









La Torre de Cubos de Laura Devetach

























martes, 11 de marzo de 2025

12 DE MARZO DÍA DEL ESCUDO NACIONAL


Origen

Consiste en la fiel reproducción del sello que el 12 de marzo de 1813 empleara la Soberana Asamblea General Constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, para autenticar los actos gubernamentales. Hasta entonces y desde el inicio de las sesiones, ese cuerpo se había visto obligado a emplear la estampa de las armas reales utilizada en los documentos desde tiempos del Virreinato, como lo testimonian dos cartas de ciudadanía expedidas el 22 de febrero de ese año, uno de cuyos ejemplares se conserva en el Museo Histórico Nacional.

El Decreto 10.302 de 1944, en su artículo 5° adoptó dicha figura como modelo patrón inalterable, el que debe ser observado en cualquiera de sus reproducciones.

Es en función de sus orígenes que el calendario oficial celebra el 12 de marzo como Día del Escudo Nacional.

Descripción

Se trata de un escudo de forma oval cortado, con su campo superior de azur (azul) y el inferior de plata (blanco), con dos antebrazos humanos que estrechan sus diestras en el cuartel inferior.

El gorro de gules (frigio) cuenta con una borla y es sostenido por la pica (lanza corta). El sol naciente posee veintiún rayos flamígeros, once de los cuales son rectos y el resto, ondulados.

Bordean su elipse dos ramas de laurel sin frutos que no llegan a entrecruzarse en lo alto: la derecha de 21 hojas en el lado interior y 20 en el exterior, la izquierda de 23 hojas en el lado interior y 25 en el exterior. Exhibe al pie, en la punta, una cinta en forma de moño con los colores azur, plata (blanco) y azur, similares a los de los dos cuarteles.

Simbología

Respecto de su simbolismo, se considera que los antebrazos humanos que estrechan sus diestras en el cuartel inferior representan la unión de los pueblos de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
El gorro frigio, en tanto, es un antiguo emblema de libertad y la pica evidencia el propósito de sostenerla, de ser necesario, con las armas. Por su parte, el sol incaico en su posición de naciente anuncia al mundo la aparición de una nueva Nación. Los laureles, símbolo heráldico de victoria y triunfo, evidencian las glorias ya adquiridas en los campos de batalla. Finalmente, la cinta en forma de moño alude a nuestra nacionalidad argentina.

Fuente: Senado de la Nación